domingo, 31 de agosto de 2008

Anotaciones sobre lo que es una buena fiesta


El otro día le comentaba a una amiga de allá, por chat, que desde que he llegado, no me he pegado una sola buena fiesta. Con esto no quiere decir que no haya tomado cerveza, y haya movido el esqueleto bailando un poco. Porque si lo he hecho, no en exceso, pero lo he hecho. A lo que me refiero con una buena noche de fiesta, es una de esas noches que se convierten en una especie de catarsis, de dejarse ser entre los otros, de entablar contacto con personas que generalmente son cercanas, pero que pueden haber otros menos cercanos, pero que se entabla una relación de comunicación verbal, corporal, visual, entre otros. Una buena fiesta tiene que ser entre otras cosas, una mezcla de estar con personas queridas, con las que hay una comunicación fluída de diverso tipo, sensación de comunión, capacidad de entendimiento, y eso genera entonces una serie de sucesos que aunados con el alcohol, se magnifican, generando, conversaciones interesantes sobre temas diversos, o tal vez, simple cachondeo, hablar paja o conversación tonta sobre temas diversos pero que relajan la seriedad de la vida y se prestan para juegos de palabras, de situaciones, de acciones, que conllevan entre otras cosas a la creatividad en la comunicación, del habla, del idioma, produciendo entro otros, risa, sorpresa, admiración, novedad, interés.
Otro tipo de situacion en una buena fiesta es la empatía, y es la preocupación por saber y enterarse a grandes rasgos como está la otra persona, que hace y de esa forma, saber en que actualidad se encuentra la persona, cual es su mundo, su accionar, sus intereses o desisntereses, sus contradicciones sociales de inserción y actuación con el medio. Lo cual nos acerca a la realidad de un contemporáneo, un par, un hermano o hermana. Nos hace ver los vaivenes de la vida, y las pequeñas tragedias de las personas que pueden ser tanto nuestras como de ellos o ellas. Ese es un aspecto interesante. Luego está el componente de complicidad. Compartir con personas con las que sentimos complicidad, porque hay por ejemplo una lengua en común, experiencias pasadas que nos acercan, y a veces nos alejan, que nos definen, nos diferencian, etc. Eso hace como bien dice una amiga, que para muchas cosas tengamos que obviar muchos temas y pequeñas biografías y curriculums que muchas veces hay que hacer con los desconocidos, y que suelen ser breves, insustanciales respecto a lo que una persona realmente es. Si bien ya lleva a 5 años, habría que ver como lo vive ahora.
Luego continuando con esa complicidad, tiene que haber siempre algo de locura y de desafío en la personalidad del otro que nos sorprenda, y sorprender al otro, que a la vez nos soprende de que se sorprenda de algo que uno hizo o dijo o viceversa. Generando una serie de interesantes formas de comunicación que nos hacen de cada persona con la que nos interrelacionamos, un ser interesante, con una fuerza de atracción especial. A eso puede estar unido, el que hayan factores ambientales tan importantes como la música de fondo, que puede ser un factor crucial en que una noche sea o no una buena noche. Pues puede poner sobre el tapete simbologías musicales comunes, casi como melodías himnos de una época, una generación, un tiempo, ideas, sentimientos de rebeldía, momentos pasados ya sean buenos o malos, ritmos que nos dan o nos quitan vida, cantantes símbolo, que nos identifican y nos generan simpatía. Además nos hablan de gustos, cosa que hace que nos sintamos más cerca los unos de los otros cuando podemos compartir música en común, que nos sabemos las letras o estribillos, y nos genera un sentimiento de formar parte de una misma tribu.
Además de eso, se da en la parte del baile, un sentimiento de compartir otra forma de comunicación, que es el compartir la música que es bailándola, y nos hace de esta manera participes activos de la noche, del momento, del tiempo, de nuestros cuerpos. De esta manera, bailar canciones, músicas y ritmos que se comparten en gusto, nos hace sentirnos más unidos, más vivos. Todavía recuerdo algunos bailes que he tenido, en la chicha o en un barsillo que abría después de la chicha, con los que se generaba una especie de catársis, caos abrumador de cuerpos en plena comunicación, sorpresa y frescura. Bello, bellísismo, a la vez descubrir la capacidad de sintonía con una pareja de baile improvisada, donde se quiere simplemente comunicar con el cuerpo, con la vibra, con la creatividad, con la vida del otro, y que con cada movimiento, que no sabe con certeza como viene lo siguiente. Por que no es la simple danza de salsa, o regue, u otros ritmos, sino es la creatividad de nuevas formas, sensuales unas, locas y extravagantes otras, que hacen que en ese momento se de una especie de éxtasis comunicacional dancístico. Eso suele ocurrir pocas veces, y solo me ha pasado con gente más o menos conocida, con la que siento a la vez mucha confianza y que se que el fin no tiene más fines que la diversión. Es decir, que no existe el compromiso o la posibilidad de que después de eso haya algo más....jajja. Si sexo en este caso, o puertas abiertas para una cormporalidad vestida de otras finalidades más íntimas. No, es una bailar, en medio de otras gentes que ven, y que saben que ahí esta pasando algo, que se está dando una interacción no siempre vista, y que genera fuego. Yo se que tengo fuego adentro de mi, pero no sale siempre de la misma manera, y una de esas formas es en las buenas fiestas, donde se dan esa serie de factores y se rematan con ese tipo de bailes. Como si se trataran de tribus, me gusta que haya gente conocida, que reconozco y que me reconozcan. Es algo interesante, saber que tipo de piezas(en el tablero) están en juego, y saber que si bien uno no es mucho mas para los otros, así como los otros conmigo, los reconoczco, se que son personas con sus características y contradicciones de vida, y que ellos y ellas a la vez reconcocen las mías, y es bonito, porque se da un juego mental, un mapa emocional a partir de la gente que te rodea. Creo que si pienso en las mejores fiestas que he tenido, siempre habían personas queridas alrededor. También siempre ha habido en las mejores fiestas, alcohol de por medio. Espero poder tener un día en que pueda decir, me he pegado unas fiestotas en Alemania. Eso será pues interesante. Me abrirá un nuevo panorama de la vida aquí.
Foto: Daniele Vidoni

viernes, 22 de agosto de 2008

MOABIT

No es fácil habituarse a una nueva ciudad. Menos cuando no se es turista, y sus calles serán en un mediano plazo ¨tus nuevas calles¨. No es fácil ver siempre cosas deiferentes a lo que uno conoce y tener sentimientos diversos por los lugares por los que se pasa.
Pero descubrí un lugar que me hace sentir más cerca de casa. En realidad lo descubrí un día que tenía que buscar la ruta más cercana para ir a mis clases en bicicleta y ahora paso a diario por ahí. El asunto es que cuando paso por ahí, siento una opresión, un escalofrío, pero también un alivio.
Sin embargo es un sentimiento que me generan pocos lugares en Berlin. Como me producía estos extraños y a la vez ya conocidos sentimientos, decidí un día llevarme un sandwich y hacer un picnic al lado. De esa manera mientras me comía el sandwich con pepinillos, podía observar mejor el lugar y comprender talvez un poco mejor la raiz de ese sentimiento. Creo que todavía no se cuál es ese sentimiento, pero la tarde que me comí el sanwchich con pepinillos, descubrí que había pasado un rato fenomenal.
Volví a repetir. Y otro día después de las clases me llevé otro sandwich, y un termo con café. Tomé algunas fotos, y hablé con el guarda. Hablar suena mucho para el poco alemán que puedo manejar, pero compartimos algunas palabras. Me dijo que era una cárcel. Porque en realidad no había ningún cartel que lo dijera. Me atemoricé un poco. En realidad el guarda era simpático y quería saber para que eran las fotos. Le dije que era turista que me interesaban las cárceles de europa y del mundo. Quedó un poco extrañado.
Yo también quedé un poco extrañada porque en realidad las cárceles nunca han sido mi afición. Aunque debo admitir que el Museo de los Niños, antigua penitenciaría, es un lugar que me genera, al recorrer las antiguas celdas, la misma opresión. Le tomé algunas fotos a los alambres navaja y a las rejas y las pegué en mi casa.
Cada vez que las veo, recuerdo cuando caminaba por algunas calles de San José y descubro que en realidad en San José cuando las veía no sentía nada especial, si bien cuando alguna noticia amarillista de que alguien se había destripado tratando de entrar a alguna propiedad privada o algún gatito perdía la cola o alguna extremidad, pensaba en lo terrible de la situación. Se llama cárcel de Moabit. No se si volveré a hacer picnic al lado de una cárcel, pero por ahí paso todos los días y me sigue generando los mismos escalofríos de cuando descubrí este lugar.

sábado, 16 de agosto de 2008

Abriendo puertas

Por ahora nada de fotos, se jodió la compu donde tenía algunas de las fotos que tenía pensadas para empezar a postear en este, mi nuevo blog.
Pues tal vez cobardía, temores varios de lo que es llegar de novata a una nueva ciudad, un nuevo país, tener que aprender el idioma, realizar que esta será tu nueva ubicación por un tiempo, aceptar que se es una migrante..hacer algunos trabajos que te rompen la estructura de lo que una joven clase media no hace por aquellos lares...y en general una serie de eventos que se suceden, uno tras otro, que me han tenido algo así como contenida, más hacia adentro que hacia afuera..porque si bien llevo mi diario más personal, y proyectos varios, no son esas cosas las que en realidad quisiera compartir.
Berlin, una ciudad llena de historia, que no siempre uno maneja al dedillo, vibra. Y dentro de ella, estoy yo, así como tantos nuevos habitantes que llegan con proyectos y sueños. Tengo compañeros de Chipre, Grecia, Yemen, China, Dubai, Arabia Saudita, polacos, venezolanos, españoles, colombianos, koreanos, taiwaneses, Tailandia, Indonesia, Kasajistán, Bulgaria, mexicanos, franceses, de Ghana, pargaguayos...entre otras nacionalidades. Cuando estudiaba alemán allá en Costa Rica cuando preguntaban de donde éramos, -típica pregunta de aprendizaje de lengua extranjera- eramos todos ticos, y las variantes eran, Heredia, Desampa, San Pedro, entre otros...la que rompía con la monotonía venía de Golfito.
Ahí es donde uno realiza que el mundo es graaaaaaaande, variado y complejo. He tenido que ponerme a buscar en el mapa, el país de donde vienen algunos, y enterarme a grandes rasgos algunas particularidades de los lugares de origen. Y bueno, es simpático también pensar el país, la ubicación geográfica, o extraer las particularidades de donde uno viene.
Nueva situación, nuevos y viejos proyectos que se continúan, temores y sorpresas, por delante el aprendizaje de una lengua nada evidente, entre otras cosas. Veremos como poco a poco me animo a darle seguimiento a este nuevo proyecto, del blog.