domingo, 11 de agosto de 2013

5 años en Berlin......la ciudad de los artistas....


Hace mucho que no escribía en el blog, y no quiero ahondar sobre las muchas razones que hay, pero a grandes rasgos creo que muchos blogs personales están en vías de extinción, con el fb, muchos blogs han dejado de ser lo que fueron y por otro lado la sensación de exposición de tu vida privada en las redes hace que cada vez uno quiera exponerse menos. En todo caso, tal vez uno tenga que definir cual parte de uno mismo es la que quiere exponer, hacer pública, y debido a mi interés en seguir desarrollando mi precaria carrera como artista, creo que me enfocaré más en las penas y glorias de esa faceta y si tengo algún tema de interés o alguna reflexión que valga la pena compartir lo haré igualmente.

A cinco años de estar en Berlín, puedo decir que han pasado muchas cosas y a la vez siento que no ha pasado nada. Siento que los terremotos iniciales han ido bajando su intensidad, pero aún con 5 años siento que aún la tierra firme no está a la vista, si bien llevo una vida rutinaria.  No se si en realidad soy una maniaco-depresiva, o si mi inconformidad es por la sensación de nunca sentirme en casa, o por que en general la vida es así para la mayoría de los seres, vivamos aquí o allá, seamos migrantes o no.

Tal vez lo que le haya dado un giro más importante a mi vida en estos últimos tiempos haya sido encontrar un trabajo estable y digamos, no tan terrible, desde hace poco más de año y medio. Y estoy hablando que no es la panacea de trabajo, ni tiene que ver con mis campos de interés, ni tengo una interesante vida laboral, ni tampoco un jugoso salario. Digamos que en las condiciones de desventaja en que uno se encuentra como migrante y en la actual crisis mundial, tener trabajo es digamos algo bueno y que me da estabilidad, pero en si mismo es algo bastante aburrido y como artista plástica, es algo desalentador encontrarse en las horas más ricas de la mañana en una oficina, en vez de estar trabajando en tus cosas. 
Sin embargo, a pesar de todo, puedo ver los pros y los contras de esta nueva etapa. Si en 3 años y medio me había visto imposibilitada de hacer muchas cosas por falta de dinero, ahora tengo digamos un poco más de holgura y esto me ha permitido hacer cosas que antes eran impensables. Me ha permitido ahorrar e invertir ese dinero en lo que realmente es mi ''vocación'', la pintura. He podido mover y exponer más mi trabajo en este último año y medio que en los primeros 3 años, pero por otro lado he dejado práctimente de pintar si bien antes pintaba más y exponía casi nada, ahora con un trabajo a tiempo pleno después de tantas horas de trabajo, las ganas de trabajar han desaparecido, casi por completo. Recientemente logré bajar a 32 horas de trabajo y eso espero sea la posibilidad de dedicarme un poco más a mi trabajo.
Es un poco angustiante. 5 años después, Berlín me ha carcomido, ha carcomido las ilusiones más puras que traía conmigo. Pero eso puede haber sucedido igualmente en cualquier ciudad. Me he convertido en adulta en Berlín, y eso significa para mi, la perdidad de toda inocencia, la pérdida de todas o casi todas las ilusiones que traía. Ahora vivo en un desierto, donde de vez en cuando encuentro un pequeño oasis. Y tal vez por eso tengo una relación tan ambivalente con Berlín, la odio más de lo que la quiero, pero eso tal vez sucede porque la persona que he sido aquí y en la que me he ido transformado no me gusta mucho. Individualista, indiferente, desinteresada en el arte y en los eventos artísticos, en lo que sucede en el mundo, poco sociable, trabajadora, disminución de mi producción artística, poco fiestera, con ataques de consumismo para rellenar los vacíos, con un círculo reducido de amigos y conocidos que veo cada muerte de obispo. 
Aún así, estoy orgullosa de que he ''sobrevivido'' digamos ilesa, a esta experiencia de 5 años, que creo que me ha hecho muy fuerte y me ha hecho madurar en aspectos que no me habrían ocurrido en otras circunstancias. Tal vez uno en el fondo buscando, encuentra y tal vez buscaba salir de mi burbuja, de matar a la adolescente que vivía en mi, la naïve, la soñadora, la que creía en las personas, en el futuro, en la humanidad, en el amor y en el arte.

La ciudad de los artistas
La ciudad de los artistas se ha transformado en la pesadilla de los artistas, en la ciudad de la indiferencia y de la masificación de la producción artística, en muchos casos de dudosa calidad y para peores, muy pretenciosa y según algunos vanguardista. Aquí se evidencia por un lado el darwinismo social y creativo, donde sobrevive el más apto, el que tiene más recursos de todo tipo para poder seguir luchando por su trabajo y por otro lado, que la producción artística ha dejado de ser para pocos privilegiados. "Todo ser humano es un artista" dijo en algún momento Beuys. La humanidad necesita del arte, todos necesitan crear, porque crear te hace estar más vivo, eso suena como a una nueva religión, pero todos de alguna manera buscamos un sentido a la existencia y la creación es un acercamiento a una vida más profunda. 
Y todos quisieran vivir de lo que más les gusta hacer. El problema es que hay más producción que demanda y solo basta darse una vuelta a las más grandes ferias de arte, para combrobar que aún ahí, las pocas ventas hacen dudar hasta el galerista de mayor vocación. Todo eso ya lo tengo más o menos asumido, y aunque ha sido un proceso doloroso, ya hoy lo veo con más serenidad y esa serenidad, la da el pasar del tiempo y las soledades en esta ciudad llana y fría. 

Quieren exponer, hagan fila
Un acontecimiento que describe muy bien esta situación es el de la recién inaugurada sala de exposiciones de la Deutsche Bank(abril 2013), donde invitaron a losartistas plásticos ''amateurs y profesionales'' de Berlín que quisieran exponer anónimamente sus trabajos en su flamante sala en el centro de la ciudad por 24 horas. Habrían algunos premios, entre ellos, una beca por un año de 500 euros para un solo artista y tres exposiciones inidividuales para tres de los ''mejores artistas''. El resultado del llamado fué una fila que el primer día alcanzó los 3km, y durante los dos días siguientes habían filas un poco menores(de hasta 700mts), donde los artistas hicieron pacientemente fila durante horas en las frías mañanas de abril con un cuadro bajo el brazo. Desde tempranas horas de la mañana artistas aficionados y artistas profesionales deseosos de ser descubiertos y de mostrar su trabajo formaron una fila que recuerda más a las fotos de la crisis de los años 30´s cuando la gente hacía fila para comerse un plato de sopa caliente, como lo describe un artista berlinés, quien dudaba si asistir o no al llamado. 
Más de 2100 trabajos fueron recibidos y como no cabían todos los trabajos en una sola muestra, tuvieron que hacer una 2da exposición. Y bueno, si alguien quiere saber como está la situación de los artistas en Berlín ya sean amateurs o profesionales, creo que esta exposición pone en evidencia la triste realidad de la masa de artistas que buscan de alguna manera sobresalir y que en su mayoría viven precariamente. Creo que más que darte fuerzas para seguir, te las quita, y tal vez lo mejor sea dejar de frecuentar y de leer cosas sobre el mundo del arte y si es posible concentrarse en el propio trabajo, ya sin pretensiones ni ilusiones, y trabajar, simplemente porque no queda más que eso, porque te hace vivir, respirar y le da un sentido a tu existencia, porque tu identidad está initimamente asociada a la investigación plástica, tal vez de camino se encontrarán dos o tres cómplices de tu pequeño mundo.

En busca de un oasis
En el contexto de esta crisis de identidad creativa, de falta de tiempo y ocio creativo, me encontré con días de vacaciones pendientes y muy pocas ganas de turistear. Rápidamente me puse a buscar opciones de residencias artísticas de verano, sueño postergado desde hace bastante, donde uno pueda escapar de la aplastante vida rutinaria y realizar una estancia creativa, donde generar un encuentro con uno mismo, una especie de retiro espiritual, pero basado en el trabajo. En el sitio transartists hay una lista por países de las residencias que se pueden realizar, hay unas que son por concurso y esas son las más difíciles de obtener y están las otras que uno mismo paga, que no son tan ''reconocidas'', pero cumplen la misma función. Habían unas residencias muy caras y por otro lado me daba lata tener que llevarme mis materiales de trabajo por una semana o dos. Finalmente encontré la que llenaba más mis espectativas y estaba dentro de mis posibilidades. Tenía temor del reencuentro conmigo misma, pensaba, o es el final de todo, y decido enterrar la ''pintora que hay en mi'' de una vez por todas, o será el impulso para seguir y replantearme la vida creativa nuevamente.
Y la experiencia de la residencia la cuento en el siguiente post.
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