domingo, 11 de agosto de 2013

Mi primera residencia artística: Técnicas de grabado en el Lab 43, Venecia


Venecia, canal con bote
Buscando en la red de artistas transartists, me puse a buscar posibles lugares para una residencia artística de verano, los países que más me interesaban eran Italia, España o Portugal(Por razones de idioma y climáticas). La residencia que más me llamó la atención y que estaba dentro de mis posibilidades, es una residencia en una asociación de grabado ubicada en Venecia. La residencia en el Lab 43, ubicada a 10mn de Venecia en el Forte Marghera, se especializa en las técnicas de grabado. La posibilidad de aprender técnicas que nunca había experimentado, no tener que llevar todos mis materiales, la cercanía y precio del vuelo, más la posibilidad de estar 2 semanas de residente en Venecia eran definitivamente un factor que me llamaron poderosamente la atención.
El hecho de haber visitado anteriormente la ciudad y de conocer el idioma fueron también factores decisivos, ya que quería realmente poder comunicar y poder entender lo que se decía a mi alrededor, y de lo que me iban a enseñar, cosa que a veces es muy cansado cuando uno vive en Alemania y a veces siente que a pesar de entender bastante hay que invertir mucha energía en la comunicación, y la verdad quería aprender sin estrés.
Camino principal del Fuerte Marghera
Se puede ir por una, dos semanas o hasta por un mes, todo depende del bolsillo y el tiempo. De esta manera me comunicaron los precios para dos semanas y la verdad me pareció que dentro de todo, era asequible y ofrecían bastante. Apartamento en Venecia, almuerzo diario y el uso del taller, materiales básicos y apoyo necesario. No pasaron más de 2 semanas en correos que van y vienen que me decidí a sacar el ahorrillo que tenía para emergencias y decidirme a lanzarme a esta nueva experiencia. Para eso trabajo tanto, al menos invertirlo en mi misma, en lo que me gusta, pensaba. Y desde el momento en que me confirmaron todo, estaba curiosa de saber como sería esa experiencia de estar en residencia, durante 2 semanas, en pleno verano, dedicada a aprender y crear.

Debo decir que la experiencia fué simplemente maravillosa, de esas experiencias que te gan ganas de vivir nuevamente, que le dan un sentido a la existencia, de esas que uno dice, de eso se trata la vida, hay que buscar esos momentos, hay que promoverlos y encontrarlos. El primer fin de semana había un workshop de Litografía abierto al público, donde experimentamos todos por primera vez el trabajo con las piedras, su proceso de pulido, y finalmente la impresión en papel con una máquina de finales de SXIX restaurada por la misma asociación.
Máquina litográfica
El resto de la residencia me dediqué a experimentar con técnicas como la Xilografía, Linóleo, Aguafuerte y Aguatinta en jornadas completas de 10 de la mañana hasta a veces pasadas las 20:30...cosa que normalmente debería ser hasta las 18:00, que son los horarios de apertura. El acompañamiento y ayuda de la gente del taller era indispensable y fueron muy atentos en todo momento. Para los que ya saben de todas estas técnicas tal vez no necesiten tanto apoyo, pero en mi caso, que todo era nuevo, si era imprescindible recibir algunas directrices, si bien el resto del trabajo lo realizaba sola.
Ahi me di cuenta que los años de dibujo y pintura son muy importantes a la hora de encarar técnicas nuevas, y que la técnica en si misma no aporta mucho si uno mismo no tiene algo que aportar a la técnica y jugar con ella. Con cada técnica realicé uno o dos trabajos y me siento muy contenta con los resultados.
El taller Lab 43
Los responsables de la asociación Lab 43 es un grupo de jóvenes entusiastas del grabado, que con mucho cariño y pasión llevan adelante un taller bien montado, imparten diferentes talleres durante el año, trabajan en sus cosas y desde hace poco abrieron la posibilidad de las residencias para artistas de todo el mundo. Durante el período que yo estaba era la única en residencia, pero habían estudiantes y otros artistas locales trabajando durante el verano. Está abierto a personas con o sin conocimientos previos del grabado. El idioma predominante es el italiano, pero también hablan inglés y algo de español, aunque si uno tiene unas bases de italiano y siendo hispanohablante, realmente no es tan difícil comunicarse.
Zona de restaurantes y bares del Forte Marghera
El lugar donde se ubica el taller, es un fuerte de la época de Napoleón que estuvo abandonado por un tiempo y luego empezó a ser ocupado por artistas y luego una cooperativa social remodeló y llenó de vida el lugar con varios restaurantes y bares, haciendo del Forte Marghera uno de los pocos lugares en Italia donde se encuentran talleres de artistas, tanto independientes como colectivos, así como talleres de verano para estudiantes de algunas universidades y un galerón de restauración de botes y barcos medianos. Durante el día y la noche, la gente de Venecia y Mestre visita mucho el lugar para comer y beber, ya que no solo es un lugar muy agradable y lleno de naturaleza, sino que además los precios son cómodos y la comida bastante buena.
Linóleo con dos colores, il ponticino.
El fuerte está rodeado de agua y en tiempos pasados se llegaba allí en bote a Venecia,(para los que tienen una lancha, también lo pueden hacer hoy día) pero la mayoría lo hace en bus o en automóvil y se encuentra a pocos kilometros de Venecia, 10mn en bus o en las afueras de Mestre rumbo a Venecia. La residencia incluye el almuerzo diario en uno de los restaurantes del Fuerte y un pequeño apartamento sencillo pero con lo básico en el centro de Venecia en una zona muy céntrica, donde se podía ir a pie a muchas zonas de la ciudad y la posibilidad de estar en Venecia y caminar por sus laberínticas calles. 
El hecho de estar dos semanas yendo y viniendo por Venecia, conocer un poco más de la vida local y dedicarme a tiempo completo a crear en medio de un caluroso verano, hizo de esta experiencia una de las más hermosas y motivantes que he tenido en los últimos tiempos. Claro también depende de cada uno cuanto quiere trabajar y cuanto quiere dedicar a disfrutar de la ciudad, y en ese sentido son flexibles y se puede hablar. En mi caso me dediqué mas que todo a trabajar y un fin de semana para visitar la bienal, pasear e ir a la playa de Lido.
Primera Xilografía, me encantó la xilo.
Después de dos semanas de intenso trabajo, buena comida, vino, verano, Venecia y gente linda, uno quisiera que durara por siempre, y como pasa siempre, uno quisiera no irse, pero la vida es así y en los períodos extraordinarios de la vida, no rutinarios, fuera de lo conocido, uno siente la vida más intensamente. Todo tiene su final, y he vuelto muy feliz y satisfecha con esta primera experiencia de residencia en el Lab 43, y con ganas de ponerme a trabajar en algún momento, y no perder la fuerza que me ha dado esta breve pero fructífera estancia en Italia. También con ganas de volver y no perder el contacto o de experimentar en otra residencias, o ''en sueños'', dedicarse a recorrer residencias alrededor del mundo algunos meses del año. Recomendado al 100%.

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