lunes, 6 de abril de 2020

Volver al confinamiento

Encierro invernal, 2009, Acrílico sobre lino, 90x90cm


Este cuadro lo hice durante el primer invierno que viví en Berlin. Lo llamé Encierro invernal.  En aquella época, eso de pasarme encerrada durante meses con mi pareja, en un cubículo de apartamento, aislada del mundo exterior por el clima, la oscuridad  o la falta de vida social me parecía casi una pesadilla. Fueron años muy duros. Es cierto que podía salir, pero no conocía casi a nadie, por lo que me sentía muy fragilizada y con esa sensación de que había abandonado todo lo que conocía y tenía, por venir detrás del amor de un hombre.

Hoy varios años después este cuadro del encierro del 2009, cobra vigencia con el confinamiento que vive la humanidad debido al corona virus COVID19. El encierro nos enfrenta a nuestros mounstruos internos, a esa bestia asustada, a ese ser frágil, contradictorio, lleno de debilidades, de miedos, de sueños, de preguntas, de recuerdos, de olvidos, de pasados mejores, de futuros inciertos. Pero también a ese ser lleno de posibilidades, de creatividad, de espacio para pensar, reflexionar, construir, reinventarse, jugar, etc.

La sensación del mundo detenido, el tiempo suspendido, el silencio, la quietud, era algo que quería mostrar en ese cuadro de mi primer invierno en Berlin. Esa sensación de encierro que hoy viven millones de personas alrededor del mundo, algunas sociedades de manera más estricta que otras.

Cuando nos encontramos encerrados, hay un enfrentamiento de las personas con el sentido mismo de la vida. Una visión diferente de la existencia y de la convivencia, de la individualidad. El rol que los otros juegan en nuestras vidas emerge y nos puede hacer vivir de manera más profunda y reflexiva  sobre el sentido de las cosas y las personas importantes de nuestras vidas y como hacer soportable el encierro.

Hoy más que nunca debemos vivir el presente, porque no sabemos que traerá el futuro, y el pasado es una vida que no sabemos si volverá a ser como lo era hace unas pocas semanas atrás. No es el la primera ni la última vez que vivamos esto como humanidad, pero es el primer aviso, para repensar en  las cosas que se pueden mejorar como personas y como sociedad.



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